Acompañamiento de niñ@s y jóvenes que han sufrido abuso sexual
Miércoles 14 de Diciembre de 2011 10:55

Rosa García Mancilla*

Juventud divino  tesoro, decía el poeta y realmente los niños y jóvenes de hoy serán el futuro de México y del mundo. No obstante, a nivel internacional hay 81 millones de jóvenes en el desempleo y en México; “según cifras del Instituto Mexicano de la Juventud (22-01-2010), en la actualidad existen 7 millones de jóvenes bajo  la condición de ninis;” es decir, jóvenes que no trabajan ni estudian, y la cifra va en aumento (Crece en México la generación “nini”, EHNI.mth, 22 de enero de 2010).

Además, “los ninis” deben enfrentarse a una economía en crisis, con un alto índice de desocupación. En 2009, según las cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, se perdieron 330 mil plazas laborales y el panorama no es halagador para los recién egresados de las universidades del país, ya que el sueldo promedio es de 6 mil 600 pesos mensuales (515 dólares), según datos de la Secretaría de Educación Pública.” (Loc. Cit.)

En contraste hay quienes trabajan desde edades muy tempranas en grandes sembradíos o fábricas, regularmente de empresas trasnacionales, donde su trabajo es clandestino, pues los convenios internacionales signados por México, como la Declaración de los Derechos del Niño, no lo permiten. “Se estima que 3.5 millones de (niños) de entre 12 y 17 años de edad trabajan en diferentes actividades para poder subsistir ante la profunda situación de pobreza o abandono de sus familias.” 

“Norma del Río, coordinadora del Programa Infancia de la Universidad Autónoma Metropolitana «indica que los niños de la calle son sólo una parte de la lacerante situación de abandono y explotación que vive parte importante de la niñez mexicana. Los estudios de la UAM revelan que el 42 por ciento del trabajo infantil se concentra en el sector agropecuario, 23 por ciento en el área de servicios, 17 por ciento realiza actividades comerciales, 14 por ciento se ubica en la manufactura y 4 por ciento en la construcción. El ingreso promedio de estos infantes que en muchos de los casos son sometidos a jornadas de más de diez horas oscila entre los 20 y 50 pesos diarios, y de ellos un 40.4 por ciento entrega la totalidad de su dinero a sus progenitores -padres, tíos, hermanos o abuelos.» «En sus propias estadísticas la UAM destaca la extrema vulnerabilidad de los niños de la calle, de los cuales, 60 por ciento recurre a la mendicidad para obtener un ingreso, 10 por ciento vende alguna mercancía, 2.6 por ciento son limpiaparabrisas y el resto se ocupa como cargadores, boleros, lavacoches y ayudantes de todo tipo.»”

“El DIF señala que del total de niños de la calle, 37.5 por ciento sufre desnutrición, 14 por ciento tiene alguna discapacidad, 9 por ciento son obesos, 10 por ciento padece alguna enfermedad y 3 por ciento son adictos a los inhalantes, e insiste en que su adecuada atención depende de contar con una mejor asignación presupuestal y de que la sociedad civil aporte también recursos "ante el constreñimiento presupuestal que se enfrentará en el 2009".1 

La pobreza por la que atraviesan muchos niños y jóvenes es un caldo de cultivo para la violencia, la desintegración familiar y su inserción en los grupos delictivos de venta de droga, secuestros y vida como sicarios de las organizaciones criminales. Como ejemplo tenemos al “Ponchis” uno de los 25 mil niños sicarios en México,2 metidos, de manera obligada por narcotraficantes, a éstas actividades y a los “100 mil adictos en todo el país, principalmente en los estados del norte de la República.3 

La deserción escolar, es otro problema que enfrentan niños y jóvenes. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Educación para los Adultos “en los últimos años unos 17 millones de personas abandonaron sus estudios en el nivel básico, la mayoría por necesidades económicas”.

Ante esta realidad y las grandes ausencias de los padres en casa debido a que padre y madre trabajan o porque uno de los cónyuges abandonó el hogar, puede llevar a  los niños y jóvenes a aislarse o a buscar compañías poco adecuadas para ellos, o a acceder de manera forzada a los requerimientos sexuales de familiares o amigos, de extraños, de de la nueva pareja de papá o mamá, o en muchos casos de los mismos progenitores.

El abuso sexual es multifactorial, en él inciden causas como las que señalamos arriba y otras suceden en diferentes estratos sociales; muchas veces se calla debido al miedo que sienten los niños de contar las cosas que para ellos y las familias son tabú; son cosas de las que no se habla porque no están dentro de las normas sociales que maneja el grupo, aún cuando no haya muchas reglas en la casa. 

De acuerdo con datos del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en América Latina “Más de 20 mil niñas y niños han sido explotados sexualmente en México en el último año, sobre todo en siete ciudades consideradas altamente pobladas, turísticas y fronterizas, donde operan bandas del crimen organizado dedicadas a esa actividad. Los datos del DIF indican que 70 por ciento de los casos de violación, abuso y explotación ocurren en (el) Distrito Federal, Tijuana, Ciudad Juárez, Guadalajara, Acapulco Tapachula y Cancún.” 

“El informe detalla que 80 por ciento de los menores explotados sexualmente son niñas de entre 10 y 14 años. En muchos casos, la mayoría de ellas provienen de familias de escasos recursos económicos, por lo que resultan "presa fácil" de las personas que los engañan con la promesa de un mejor futuro.”4 (El Universal, Ciudad de México, miércoles 26 de noviembre del 2008).

Los enganchadores se ubican en centrales camioneras, lugares turísticos o plazas públicas donde abordan a menores de escasos recursos prometiéndoles un buen sueldo y derecho a casa; “pero, la nota señala, al poco tiempo comienza el maltrato y si el menor se niega a prostituirse es secuestrado hasta que por desesperación o hambre accede a lo que le exigen. Este 'modus operandi' es común en áreas como la Zona Rosa, así como bodegas, callejones, parques y salidas de las estaciones del Metro. Además, se advierte de la posibilidad de 'encubrir' estas acciones e incluso promocionarlas en secciones como los clasificados de los periódicos, donde se ofertan los servicios de 'jovencitas y colegialas'. El más reciente reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) revela que en México más de 16 mil niños y niñas son víctimas de las mafias de pornografía y prostitución, pero la propia coalición y organizaciones sociales como Nuevo Amanecer y Reintegra, afirman que se tiene un subregistro o 'cifra negra', debido a que el principal obstáculo para frenar ese delito es la confabulación de las autoridades en ese lucrativo negocio.”5 

Por su propia situación de pobreza, muchos niños son utilizados por las mafias dedicadas a la explotación sexual para "enganchar" a otros infantes en situación similar de pobreza y abandono, comenta Teresa Ulloa, directora regional de la organización.6  

Todas estas formas de explotación y abuso sexual son delitos tipificados en el Código Penal de la Federación que se castigan con varios años de cárcel, sobre todo el de violación, pues la pena por este delito puede llegar hasta los 21 años de cárcel. 

Cuando familiares en línea ascendente o descendiente o en línea colateral hasta el cuarto grado, o si son tutores, padres, padrastros o ejerzan una línea de gratitud o amistad con los menores de edad o lleven una relación de amistad por su religión o relación académica o de trabajo o tengan una relación afectiva, cometan los delitos de corrupción, turismo sexual, lenocinio, trata de personas o pornografía infantil:  

  • 200.- (...) exposición a imágenes pornográficas (seis meses a cinco años de prisión y de trescientos a quinientos días multa). 
  • 201.- (...) actos de exhibicionismo corporal (pena de prisión de siete a doce años y multa de ochocientos a dos mil quinientos días). 
  • 202.- (...) pornografía de personas menores (pena de siete a doce años de prisión y de ochocientos a dos mil días multa, así como el decomiso de los objetos, instrumentos y productos del delito. 
  • 203.- (...) turismo sexual (de siete a doce años de prisión y de ochocientos a dos mil días multa), y 
  • 204.- (...) lenocinio (prisión de ocho a quince años y de mil a dos mil quinientos días de multa, así como clausura definitiva de los establecimientos descritos en la fracción III:
  • 205 Bis.- Las sanciones señaladas en en los artículos 200, 201, 202, 203 y 204 se aumentarán al doble de la que corresponda cuando el autor tuviere para con la víctima, alguna de las siguientes relaciones:  
“a) Los que ejerzan la patria potestad, guarda o custodia; 
b) Ascendientes o descendientes sin límite de grado;  
c) Familiares en línea colateral hasta cuarto grado;  
d) Tutores o curadores; 
e) Aquél que ejerza sobre la víctima en virtud de una relación laboral, docente, doméstica, médica o cualquier otra que implique una subordinación de la víctima;
f) Quien se valga de función pública para cometer el delito;  
g) Quien habite en el mismo domicilio de la víctima; 
h) Al ministro de un culto religioso;
i) Cuando el autor emplee violencia física, psicológica o moral en contra de la víctima;
j) Quien esté ligado con la víctima por un lazo afectivo o de amistad, de gratitud, o algún otro que pueda influir en obtener la confianza de ésta. 

“En los casos de los incisos a), b), c) y d) además de las sanciones señaladas, los autores del delito perderán la patria potestad, tutela o curatela, según sea el caso, respecto de todos sus descendientes, el derecho a alimentos que pudiera corresponderle por su relación con la víctima y el derecho que pudiera tener respecto de los bienes de ésta. 

“En los casos de los incisos e), f) y h) además de las sanciones señaladas, se castigará con destitución e inhabilitación para desempeñar el cargo o comisión o cualquiera otro de carácter público o similar, hasta por un tiempo igual a la pena impuesta.” 

“En todos los casos el juez acordará las medidas pertinentes para que se le prohíba permanentemente al ofensor tener cualquier tipo de contacto o relación con la víctima.”7

Actualmente se lleva a cabo una práctica que le han llamado la “nueva prueba de amor”, el sexthing, que consiste en que las parejas de adolescentes menores de 18 años, regularmente mujeres, se muestren con poca o ninguna ropa, en fotos con poses sexis que se envían por correo electrónico. Estas fotos, cuando hay un rompimiento, el ex novio los envía a otras personas por el mismo medio, cometiendo este delito ya señalado en el artículo 200 (ver arriba).

El abuso sexual (Artículo 261, del código penal) del que ya hablamos arriba, está sancionado con una pena de dos a cinco años de prisión. Uno de los delitos a los que se les ha dado mucha atención por el número de víctimas es el de violación. “Según estimaciones de la Secretaría de Salud, 120 mil mujeres son violadas al año, es decir, se viola a una mujer cada cuatro minutos”.8 La comisión de este delito ha hecho que se creen organismos por parte de la sociedad civil como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, la Red Nacional de Organismos Civiles y la Red de Promotoras “Visión Mundial”, los que participan en el fomento del conocimiento de la Norma Oficial Mexicana 046 de "Violencia familiar, sexual y contra las mujeres" de la Secretaría de Salud; la que establece los criterios para la detección, prevención, atención médica y orientación que se brinda a las personas que han sufrido violación. “Dichos servicios consisten en realizar exámenes para hallar enfermedades de transmisión sexual, consejería, acompañamiento, anticoncepción de emergencia, servicios médicos urgentes y la interrupción legal del embarazo (aborto). Posibilidades que promueven en 19 estados del país.” 

Este delito está tipificado en el Artículo 265 del Código Penal que lo sanciona con prisión de ocho a catorce años, y si se ejerciera con violencia física o moral, el mínimo y el máximo de la pena se aumentará hasta en una mitad. Con la nueva legislación la esposa también puede denunciar al marido por éste delito, el que en caso de embarazo, además de cumplir la pena, deberá pagar la pensión alimenticia del hijo y perderá la patria potestad: Lo mismo si el violado es el hijo, hija o hijastro. El incesto (Artículo 272) tiene una pena de uno a seis años de prisión. Como vemos hay armas con las cuales los niños y jóvenes abusados pueden defenderse; sin embargo, por la cercanía, el parentesco o la coacción en la que viven, muchas víctimas no se atreven a denunciar lo que les está pasando. Aquí hay que tener en cuenta que el abuso sexual es “un proceso en el que un adulto ejerce su poder afectivo y va avanzando en la intimidad del niño y capturando su voluntad de a poco".9

“En el año de 1997 el psiquiatra chileno Jorge Barudy describió cinco fases del abuso sexual que son:

  1. Fase de seducción: hay una actividad divertida y deseada, que se desarrolla dentro de un marco de referencia acostumbrado. El adulto manipula la dependencia y confianza del menor.
  2. Fase de interacción sexual abusiva: existe un proceso gradual y progresivo de contenido erótico.
  3. Fase de secreto: aparece la ley del silencio y las amenazas. Barudy describe que el niño experimenta placer, lo que permite que el abusador lo chantajee para que no lo delate y, de esta forma, lo hace partícipe y responsable del acto.
  4. Fase de divulgación: puede ser accidental, precipitada o intencionada.
  5. Fase represiva: ocurre habitualmente en familias disfuncionales.”

De acuerdo con datos de la UNICEF “Los agresores son mayoritariamente varones, aunque el 13% de los abusos son llevados a cabo por mujeres. Por lo general se encuentran entre los 30 y los 50 años de edad, no obstante, entre el 20 y 40% de las agresiones son cometidas por adolescentes cuya edad promedio es de 14 años.” “Las mujeres con pedofilia tienden a ser jóvenes (22-23 años), tienen pocas habilidades para manejar sus emociones y pueden tener síntomas de enfermedad mental, en particular depresión, adicción a sustancias o algún trastorno de personalidad (trastorno limítrofe, antisocial, narcisista o dependiente), (Hall y Hall, 2007).”

Los agresores “suelen estar casados y entre el 65 y el 85% de las veces son familiares (padres, hermanos mayores, tíos, etc.) o allegados (profesores, tutores, vecinos, amigos de la familia) de la víctima. Entre el 15 y el 35% de los casos el agresor es un desconocido, esto significa que suele haber una relación de confianza con la víctima, desarrollándose dos escenarios: las ocasiones de abuso son duraderas y no requieren ejercer la violencia para llevar a cabo el abuso; (usan) mecanismos de defensa psicológicos tales como la intelectualización, negación, distorsión cognitiva (manipulación del hecho) y racionalización.”10 

El abuso sexual es una situación que se puede producir en todos los estratos sociales, y dada la cercanía con los abusadores, los niños y jóvenes no lo denuncian, pues temen crear problemas en sus hogares. Sin embargo, van cambiando en su forma de ser, afectiva y corporalmente. Ante éstos cambios los profesores debemos estar muy atentos para descubrir a los alumnos abusados a través de las manifestaciones físicas y de comportamiento.

Entre los cambios que sufren las personas violentadas se encuentran los “trastornos alimentarios, digestivos, endocrinológicos; depresión e intentos de suicidio" (Berardi).

  • Otras manifestaciones son: “síntomas psicosomáticos (dolores de cabeza, y extremidades corporales), miedos, terrores nocturnos, enuresis, amenorreas, anorexia, baja autoestima, conductas autodestructivas, dependencia, automutilación, suicidio, trastorno de identidad sexual, bajo rendimiento escolar, desinterés personal, depresión, agresividad, culpa y vergüenza, ansiedad, llanto continuo y negación a ir a la escuela.”11 
  • “A veces, inventan personajes, porque no pueden decir quién los está abusando. Pero hay que creerles. ‘Los niños no mienten cuando se trata del maltrato sexual –dice Berardi–. Cuando se conoce un abuso, hay que pedir ayuda profesional, y jamás silenciarlo’.”12 
  • María Naranjo señala otras huellas del abuso sexual:
  • “En niños menores de 6 años: sangre en el recto o en la vagina, fisuras, infecciones, dolor al sentarse o al andar. Manifestaciones de sexualidad inapropiadas para la edad, masturbación o juegos sexuales. Rechazo del contacto afectivo, aversión a determinada persona o lugar. Pesadillas y miedos recurrentes. Retroceso en el comportamiento (orinarse en la cama, chuparse el dedo, llorar excesivamente). Miedo a que los bañen o vean desnudos
  • “De 6 a 12 años: miedos, fobias, insomnio, ansiedad y depresión. Comportamiento sexual provocador, impropio para su edad. Fugas del hogar. Falta de concentración, bajo rendimiento intelectual y pérdida de interés por lo escolar
  • “De 12 en adelante: ideas de suicidio. Sexualización de todas las relaciones. Asumir el rol de la madre en la familia. Ausentismo escolar, alcoholismo o consumo de drogas.”13 
  • Hay otras manifestaciones que pueden ser el inicio para hablar del abuso. Ellas son: “enfermedades venéreas, embarazo, dificultades en la defecación, lesiones, magulladuras, desgarros), dificultad para caminar.”14 Estas manifestaciones pueden ser el comienzo para centrar la atención en el niño, para lograr un tratamiento médico, psicológico y emocional. 

Sea usted padre, madre, maestro o profesional lo que debe tener en cuenta es que lo primero es el niño y su salud física y mental. Para ayudarlo a expresar su problema se le puede pedir que haga dibujos donde exprese lo que le pasó, después se le puede ir preguntando sobre el evento para que vaya tomando confianza con los profesionales y familiares que lo apoyen.

Otras recomendaciones que hace Savethechildren, son: 

  • “Diga a los niños que "si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacerte cosas que te hacen sentir raro, dile que NO a la persona y que se lo cuente enseguida. Enseña a los niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tengan que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad. Por ejemplo, no les diga "siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer."
  • Apoya a los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención. 
  • Habla claro con tu niño o niña sin tabúes ni prejuicios sobre los temas de la sexualidad. 
  • Educa a tu hijo sobre la sexualidad desde la edad preescolar, en la educación formal y no formal.
  • Explícale la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual.
  • Escucha sus dudas y responde a sus preguntas con sencillez y serenidad.
  • Demuéstrale confianza para que exista una mejor y mayor comunicación.
  • Deposita confianza en el niño si te comunica que está en riesgo de ser abusado sexualmente 
  • Demuéstrale aún más tu cariño y afecto.”(SavethechildrenRecognizing Child Abuse and Neglet: Signsand Synptoms. (Cómo conocer el maltrato de los menores: Los síntomas y los indicios, 2008).
Si usted radica en la Ciudad de México, solicite ayuda al Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales (CTA), en los teléfonos 5200 9632 y 3555 7550 al 03, o bien, a la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, A.C. (ADIVAC), en los teléfonos 5543 4700 y 5682 7969.

Referencias

1 Arturo Gómez, El Sol de Acapulco
2  Gabriel Xantomila, El Sol de México, Organización Editorial Mexicana, 2 de abril de 2011.
3 Xantomila, loc cit.
4 El Universal, Ciudad de México, miércoles 26 de noviembre del 2008.
5 El Universal, op.cit.
6 Arturo Gómez Salgado, “Abuso sexual infantil”, El Sol de Acapulco, martes 4 de noviembre 2008.
7 Código Penal de la Federación, México, vigente al 10 de junio de 2011.
8 Milenio.com
9 Beatriz Müller, directora de la Sexualidad saludable, ONG Salud Activa.
10 Nadine, op. cit.
11 María Naranjo, Conductas de un niño abusado sexualmente, Fuente: Fundación para prevenir la violencia, o al teléfono 011 4811 6062., Salud Activa, o al teléfono 0220 4828418 /4861180. 
12 Elvira Berardi titular de Funprevi. 
13 Naranjo, op.cit
14 Ulises Tomas, Manifestaciones del abuso sexual en niños. Publicado hace 17 semanas 3 días y 18 horas.  
 

 El acompañamiento psicopedagógico en la formación del sujeto:
Problemas, necesidades, retos y propuestas
VI Ciclo de conferencias
Segunda parte: Violencia e implicación en el aprendizaje
  Septiembre 2011
 

* Periodista y sexóloga educativa. Profesora de tiempo completo de la UPN. Es integrante de Cuerpo Académico Los valores de la educación en el siglo XXI: ambiente, derechos humanos y sexualidad, Área Académica: Diversidad e interculturalidad. Para comunicarse con la autora escriba a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla