ISSN: 2007-2686



Una mirada en torno a los libros de texto gratuitos

 

 

Gabriela González Gómez*

Los libros van cambiando porque las ideas
no van a ser siempre las mismas.1

Resumen

Los libros de texto gratuitos han sido motivo frecuente en la disputa por la orientación de la educación nacional. Desde su origen, en diversas ocasiones se han colocado en el centro de discusiones sobre la pertinencia de sus contenidos, las tendencias ideológicas de quienes los elaboran y el uso que se les ha dado a lo largo de las transformaciones y reformas educativas. Entre las primeras disputas sobre el libro de texto se encuentran los debates en torno a la gratuidad de los materiales educativos y su uso como herramientas que refuerzan la hegemonía del Estado, ahora sobre su estructura, contenidos y las prácticas escolares que se han originado a partir de su utilización. Por todo esto son objeto permanente de tensión entre diversos sectores de la sociedad. 

Palabras clave: Libros de texto, reformas educativas, CONALITEG, orientaciones educativas, educación mexicana.  

Abstract

The free textbooks given by Mexican government have been a frequent motive in the dispute for the orientation of the national education. Ever since their origins, they have been placed in several occasions in the centre of discussions about the pertinence of its contents, the ideological tendencies of those who elaborate them, and the use that has been given to them through the transformations and education reforms that have taken place. Among the first quarrels about these textbooks are the debates about the costless condition of the didactical resources and their use as tools that strengthen the hegemony of the State; more recently, there have been debates over their structure, contents, and the scholar practices that have been originated by their use. It is due to all of these factors that Mexican textbooks are a permanent element of tension between several sectors of the society.

Keywords: Textbooks, education reforms, CONALITEG (Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos – National Commission of Free Textbooks), educational orientations, mexican education.

0. Los libros de texto gratuitos como pieza clave de la educación mexicana

Durante la época postrevolucionaria México se encontraba ante un reto importante: unificar a un país en reconstrucción, con enormes desafíos para definir la orientación de una educación que recuperara los principios revolucionarios, que disminuyera las brechas socioculturales de analfabetismo y cobertura educativa. Se encontraba también en la disputa por la conformación del derecho educativo, lo cual implicaba determinar la perspectiva civilizatoria de la educación mexicana. En este contexto, se echaron a andar acciones para cerrar las brechas de desigualdad existente en la población. Entre ellas destaca la emergencia y continuidad del Libro de Texto Gratuito, que se ha consolidado como herramienta clave para el desarrollo de la educación mexicana.

Su importancia da lugar a múltiples enfoques de análisis: político, pedagógico, social, cultural, etc. Político, porque desde su origen ha implicado el desafío y disputa para determinar la orientación de los contenidos que los integran, el sesgo de los postulados ideológicos de los actores que los diseñan, el sentido de homogeneidad de la práctica educativa y porque se instituyen como instrumento de control del Estado sobre la educación. Pedagógico porque orienta y delimita el actuar didáctico; tipifica, organiza y gradúa los contenidos del currículum oficial y materializa aquello que los estudiantes deben aprender. Social, pues uniforma los principios nacionales, establece la perspectiva de formación del ciudadano y contribuye a legitimar la función social de la escuela. Cultural, porque su uso ha originado dinámicas específicas en el cotidiano escolar, representa para muchas familias la biblioteca de casa y para muchos estudiantes las primeras fuentes de información. Lo anterior ha sido motivo de fuertes discusiones que han permeado su orientación a mas de 50 años de su origen en México, por lo mismo en los apartados siguientes se intentará hacer una panorámica de algunas disputas alrededor de ellos.

1. Historia de los libros de texto en la educación mexicana

Durante el sexenio de Adolfo López Mateos como parte de las acciones del Plan Nacional de Mejoramiento de la Enseñanza Primaria, mejor conocido como el Plan de Once Años se trató de dar cumplimiento de ambiciones de la Revolución en materia educativa, las cuales consistían en asegurar a todos los niños el derecho a la educación, plasmado en la Constitución de 1917 (Anzures, 2011). Entre las acciones destacables de dicho plan se encuentran la construcción de escuelas, la ampliación del programa de desayunos escolares y la creación por decreto de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), en 1959. Jaime Torres Bodet, en su segundo periodo al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se encontró con un panorama de grandes desigualdades en el Sistema Educativo, y había retos enormes que afrontar: la necesidad de institucionalizar la escolarización bajo el principio de un Estado educador; la desarticulación entre los contenidos y métodos de enseñanza; los problemas de cobertura de la demanda; la inequidad de quienes accedían a la educación básica y la falta de materiales que permitieran proporcionar servicios educativos de calidad.

Por estas y otras razones, editar los libros de texto, era una decisión que permitía resolver o aminorar algunos de esos problemas, pues se presentaban como una oportunidad de homogenizar los contenidos, orientar la didáctica y disminuir los costos indirectos de la educación de las familias, lo cual mejoraba las condiciones para integrar a más estudiantes a las aulas. Sin embargo, la primera edición de libros se enfrentó con la resistencia de algunos grupos sociales que cuestionaban ampliamente su pertinencia bajo los argumentos de que los libros atentaban contra la libertad de cátedra y el derecho natural de los padres de familia a educar a los hijos, pues era la imposición de una perspectiva ideológica única para los educandos, y se afectaban las condiciones laborales de los trabajadores de casas editoriales e iban en contra del principio de la universalidad del conocimiento (Villa-Lever. 2009).

A pesar de esta pugna liderada sobre todo por grupos de corte religioso, por el sector privado y la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), los Libros de Texto Gratuito (LTG) se consolidaron como una herramienta básica para el quehacer educativo. Esto permitió uniformar contenidos y aspectos didácticos de la enseñanza, poner orden en la forma de acceder al currículum oficial y contribuyó a disminuir los problemas de cobertura educativa; sin embargo, sus transformaciones están vinculadas de manera directa con las modificaciones al currículo de la educación Básica, tal es el caso de la firma del Acuerdo Nacional por la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) en 1992 y la actual Reforma Integral para la Educación Básica (RIEB). En cada una de las generaciones de los LTG, se han presentado disputas sobre todo en torno a la orientación de la educación nacional y en cuanto a la naturaleza de sus contenidos.

2. Discusiones sobre los contenidos en la educación a más de 50 años del libro de texto gratuito

Para analizar las discusiones que han librado los LTG, tomaremos como objeto de análisis sus contenidos y las orientaciones particulares de cada política, mismas que harán referencia al contexto de su primera edición; a la inclusión de la educación sexual, a las orientaciones y disposiciones del ANMEB y a las actuales de la RIEB.

Como señalamos en el apartado anterior, a propósito de la primera edición de los LTG se debatía ampliamente la perspectiva de la unidad nacional, misma que permeaba los contenidos de los LTG, que eran de corte nacionalista y laico. Los grupos que oponían resistencia (la Iglesia Católica, la UNPF y el sector privado) contraargumentaban que la incorporación de los LTG en la educación mexicana, reducía la intervención de los padres de familia. Cabe destacar que la distribución universal de los LTG y con ello un paso adelante en la homogenización de los contenidos y la didáctica, representaba para los grupos religiosos, un impedimento para el desarrollo de sus propios currículos en escuelas privadas.

Dentro de la discusión sobre los contenidos de los años setenta del siglo XX, los grupos opositores se resistieron, en el caso de los libros de ciencias, a la inclusión de la explicación del origen del hombre a partir de la teoría de la evolución de las especies, la cual contradecía el libro del Génesis de la Biblia. En el caso de los libros de historia, a estos se les consideró como instrumentos para la reproducción del pensamiento comunista, pero es importante destacar que en esta edición de los LTG, se dejan de lado expresiones tendientes a la unidad nacional, para ubicar la identificación desde la posición de México en un contexto mundial (CONALITEG, 2011).

Ya en la década de los noventas del siglo pasado el país presentaba una configuración de institucionalización anquilosada, con un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fortalecido, lo cual, si en un principio representaba un apoyo para la integración del país, en las décadas siguientes se consolidaban posiciones de corte burocrático-administrativo, pedagógico e ideológico que hacían presente la necesidad de descentralizar el sistema educativo. En este contexto y en la coyuntura de la sustitución de Jonguitud Barrios como dirigente del SNTE, se firma en 1992 el ANMEB y se modifica el Artículo Tercero constitucional (Muñoz, 2005). Entre las modificaciones trascendentales de estas acciones se encuentra la incorporación de la educación secundaria en el cuadro de educación básica obligatoria, lo cual implicaba ampliar la elaboración y distribución de los LTG. También se fortaleció el principio de respeto a las diferencias, con lo cual se crean programas en torno a la política de integración educativa, como parte de las disposiciones para la educación especial y, por lo mismo, la necesidad de elaboración de materiales didácticos destinados a este fin. En el marco de las diferencias, el fortalecimiento de materiales destinados para la diversidad cultural del país y la recuperación de las necesidades regionales y locales, se convirtieron en una política importante para la CONALITEG.

Particularmente el ciclo 1992-1993 se denominó como el “Año para el estudio de la Historia de México” y tenía la finalidad de que los estudiantes de la educación primaria tuvieran al menos un año completo de esta materia (Villa-Lever, 2007). El ANMEB proponía la revisión y modificación integral de todos los materiales educativos. Por esta razón la elaboración de los nuevos LTG inició por esta asignatura. A diferencia de libros anteriores, elaborados mayoritariamente por docentes, ahora participaban especialistas e investigadores invitados de diferentes instituciones, quienes pusieron énfasis en no presentar a los héroes nacionales como figuras míticas, sino con una perspectiva más humana. Estos libros se presentaron el 4 de agosto de 1992 antes de iniciar el nuevo ciclo escolar, y al igual que generaciones anteriores de libros, causaron polémica, en la cual intervino, incluso, el Congreso de la Unión para dar solución al conflicto (Villa-Lever, 2007). Las críticas más importantes se encaminaron a señalar la elección de un número reducido de colaboradores lo que ponía de manifiesto la pregunta: ¿a quién corresponde elaborarlos?; el reconocimiento por parte de la SEP de revisar periódicamente los textos, la orientación ideológica de los libros, de manera particular el periodo presidencial de Salinas de Gortari, la interpretación de hechos históricos como el Porfiriato y la humanización de los héroes (Villa-Lever, 2007), señala que uno de los aspectos que llamaron mucho la atención fue el énfasis de la tendencia nacionalista en los LTG en las vísperas de que México firmara del Tratado de Libre Comercio con los países de América del Norte. Una de las medidas más importantes que surgieron de estas discusiones fue el establecimiento de un concurso para permitir que grupos de particulares elaboraran los LTG, a partir de los lineamientos, orientaciones y contenidos del currículo oficial.

Ya en el siglo XXI y como preámbulo de la actual Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), en 2008 se pone a debate la pertinencia de los contenidos y orientación de la educación posterior a la primaria. Por lo mismo se elaboró la Reforma de Educación Secundaria (RES), misma que fue ampliamente criticada por grupos de maestros, intelectuales y sociedad civil, pues se consideraba que atentaba contra la identidad nacional al disminuir horas en asignaturas de corte humanístico, pues de acuerdo con estos grupos se privilegiaban la lengua, las matemáticas y el desarrollo de destrezas y habilidades cognitivas y tecnológicas. Se suma a lo anterior la integración del preescolar al cuadro de educación básica obligatoria, cuyo currículo incorpora el enfoque de aprendizaje por competencias y retoma como principios los cuatro pilares de la educación propuestos por la UNESCO. Lo anterior implicó la transformación de la forma de concebir las prácticas educativas, sobre todo lo correspondiente a la perspectiva didáctica y de evaluación. Estas modificaciones que ahora integran en el marco de la RIEB la cobertura de 12 años de educación básica, llaman al debate nuevamente a las orientaciones de los LTG. Su tendencia contemporánea, de acuerdo con el actual titular de la SEP Alonso Lujambio (citado en Ruiz, 2010), consiste en que deben contribuir a mejorar las competencias de los estudiantes. Parte de las discusiones que giran en torno a los LGT en la actualidad, sobre todo del sector académico, se sitúan a partir del cuestionamiento sobre la pertinencia del enfoque de competencias, se reconoce la importancia de estos materiales para fortalecer el principio constitucional de gratuidad, pero se cuestiona la obligatoriedad. A propósito de lo anterior se ponen como ejemplo algunos posicionamientos recuperados por Silvia Ruiz (2010):

No hay una propuesta clara en los nuevos materiales, ya que no hay certeza sobre el aprendizaje bajo el enfoque de competencias. Hoy en día, los libros de texto gratuitos están abiertos a la pluralidad pedagógica y a la diversidad, pero existe la necesidad de hacerlos más flexibles de tal forma que éstos no sean únicos (Villa-Lever).

Son herramientas pedagógicas que amplían la información, compensan deficiencias y son más económicos si se comparan con otros costos educativos, pero es importante contar con una oferta variada como elemento para mejorar la calidad educativa. Cada vez más países adoptan esquemas que permiten a los maestros seleccionar el título para impartir su clase, permitiendo a la industria editorial participar en la producción de los materiales (Juan Luis Arzoz Arbide, miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, CANIEM, pág. 10).

Como se puede observar en los discursos anteriores, se cuestiona la pertinencia del enfoque basado en competencias que hoy en día rige la educación básica, misma que por su reciente incorporación dificulta realizar un análisis profundo sobre sus alcances y limitaciones. En el caso de ambas posturas se pone de manifiesto la apertura al uso de otro tipo de materiales que irrumpan con la tendencia del uso del LTG como material básico que determina en gran medida las condiciones de acceso y construcción del conocimiento, siendo más enfático al respecto, por sus condiciones de enunciación el posicionamiento de la CANIEM.

Ahora bien, en el contexto de la nueva reforma que hace obligatoria la Educación Media Superior (EMS) surge un nuevo cuestionamiento que se suma a las discusiones contemporáneas de los LTG: ¿resulta pertinente para las actuales orientaciones de la EMS, la edición de libros de texto gratuitos para este nivel educativo? La respuesta a esta pregunta se podrá resolver a la luz de los avances para regular la obligatoriedad de este nivel.

3. El trabajo de la CONALITEG en el diseño pedagógico y distribución de los libros de texto

Es importante destacar que la CONALITEG, desde su creación por decreto en 1959, es un órgano descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propios (Villa-Lever, 2007). El diseño y elaboración de los libros desde la primera generación de 1960, ha tenido transformaciones importantes. Desde su inicio han respondido a las disposiciones para los planes y programas de estudio de la educación básica.

Cabe destacar que la primera generación del LTG fue elaborada por grupos conformados en su mayoría por miembros del sector magisterial. Más tarde, en el marco de la reforma educativa de 1972 la SEP firmó convenios con instituciones prestigiadas como el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) y el Colegio de México (COLMEX) para la elaboración de los libros (Bernáldez, 2010). Esta forma de trabajo se modificó en 1993, a propósito de las discusiones del libro de Historia, con lo cual se estableció la elaboración de los libros por concurso abierto, atendiendo a las disposiciones de la Ley General de Educación que confiere a la CONALITEG la autoridad para definir de manera autónoma a los encargados de elaborar los LTG.

A propósito de estas experiencias, la CONALITEG identificó una serie de dificultades técnico-pedagógicas, por las que los libros de texto que se elaboraron en el marco de la RIEB fueron designados a grupos multidisciplinarios definidos por la SEP (Bernáldez, 2010). En principio esta designación toma como criterios la integración de equipos conformados por especialistas disciplinares, pedagogos y maestros frente a grupo, y los libros son sometidos a evaluaciones de investigadores de instituciones reconocidas nacionales e internacionales como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Ministerio de Educación de la República de Cuba (Bernáldez, 2010).

En la medida que han pasado las generaciones del LTG, ha aumentado el tiraje y su distribución, lo cual cobra sentido pues al integrarse el preescolar y la secundaria, se incrementa la matrícula y los demandantes. Los libros también han incrementado los materiales, que amplía la mera edición de los libros de asignatura para los diferentes grados y niveles de educación. Estos materiales de apoyo incluyen los libros de apoyo para los docentes, tales como: atlas, libros sobre la Constitución Política, guías de aprendizaje para telesecundaria (Villa-Lever, 2007), para la biblioteca de aula, bibliotecas escolares, libros del rincón, etcétera (Anzures, 2011). Se han incrementado también los textos en sistema Braille y macrotipo para estudiantes con necesidades educativas especiales, con la limitante de solo ofrecerse en primaria –puesto que en el proyecto original no fueron contemplados para preescolar ni para secundaria, como educación básica obligatoria– y no cubrir con todas las asignaturas del currículo. De tal suerte que para el ciclo 2009-2010, se elaboraron sólo 24 de los 47 títulos de la primaria (Anzures, 2011). Otros materiales que también se sumaron a la elaboración y distribución fueron los destinados para educación indígena, para los cuales y para el ciclo referido, existen en 62 lenguas y 32 variantes. De acuerdo con Ruiz (2010), para el ciclo 2009-2010, se entregaron a las escuelas del país en los 12 años de educación básica (universo contabilizado en millones de ejemplares): Preescolar, 9.4; Primaria, 121.9; Secundaria, 26.1; Telesecundaria, 12.1 y Educación Indígena: 1.8, distribuidos en todo el territorio nacional, para un total de 171.3 millones de LTG.

4. Diseño gráfico de los libros de texto

El diseño gráfico de los LTG también ha tenido una presencia relevante en la historia de estos materiales. Las primeras ediciones, como respuesta a los aniversarios de la independencia y la revolución, tuvieron en sus portadas a héroes patrios, como una contribución para la identidad colectiva y la consolidación de la Unidad Nacional. Eran creaciones de artistas como David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Alfredo Zalce, Fernando Leal y Raúl Anguiano. Los cuales sólo tuvieron una duración de dos años. En 1962 se unificaron las portadas con una obra creada por Jorge González Camarena, la cual incluía a una mujer de rasgos indígenas, un águila y una serpiente, el lábaro patrio e imágenes de productos agrícolas e industriales, en alusión a diversos símbolos patrios (Villa-Lever, 2007).

Para la generación de 1972 se modifica la iconografía y se incluyen imágenes de artesanías mexicanas de Juan Ramón Arana. En 1979 se modifican nuevamente las ilustraciones de los libros de ciencias naturales y sociales retomando los murales de Orozco, Siqueiros y O’Gorman sobre héroes y pasajes patrios de la independencia y la revolución. En 1982, se realiza una nueva modificación de las ilustraciones, las cuales integrarían imágenes de niños acompañados de flora y fauna para las portadas de primero y segundo años de primaria.

En 1987, ya en la cuarta generación de LTG, se modifican las ilustraciones con la finalidad de acercar a los estudiantes al arte plástico mexicano y para ello se invitó a diferentes artistas quienes elaboraron obras influidas por el geometrismo, la neoconfiguración, el surrealismo y la abstracción (Villa-Lever, 2007).

Para los libros de 1993 se retomó la imagen de González Camarena y la ilustración de obras representativas del arte mexicano, tendencia que se ha mantenido vigente hasta la fecha. El diseño gráfico exterior de los libros de texto gratuitos, se ha definido como una estrategia didáctica permanente desde su origen, lo cual constituye a sus ilustraciones como elementos didácticos.

5. Los libros de texto en el contexto actual: debates contemporáneos y tareas pendientes

Si bien es evidente que los libros de texto constituyen un pilar importante en el desarrollo de la educación en México, su pertinencia es objeto de constantes discusiones. Por esta razón, será objeto de este apartado exponer dos posturas antagónicas sobre el diseño y manejo de los LTG. Arzoz (2010) sostiene que el uso de libros de texto gratuitos brinda beneficios difíciles de ignorar como la mejora en los resultados de aprovechamiento y son un insumo para la equidad educativa, sobre todo para los sectores marginados. Suma a lo anterior su valor como herramienta pedagógica, pues considera que facilita al docente la definición de estrategias didácticas al proporcionarle más tiempo para ello y hace más productivo el trabajo del maestro; también le facilita el manejo de grupos numerosos; compensa deficiencias de formación docente; permite el aprendizaje autónomo y es económico en comparación con otro tipo de apoyos educativos. En contraparte, Rubio (2010) sintetiza preocupaciones y críticas de diferentes intelectuales respecto al diseño y uso del libro de texto las cuales consisten en:

a. Presentan los contenidos de forma unidireccional, descontextualizados y aislados; b. Tienen intereses ideológicos y políticos; c. Limitan el papel del profesor, que se convierte en un mero intermediario entre el autor-casa editorial y el alumno, o entre la Administración-institución Educativa y el alumno; d. Fomentan reduccionismo metodológico del profesor; e. Impiden la formación crítica del niño, limitando, además, la experimentación; f. Promueven el aprendizaje de tipo memorístico y repetitivo. g. No contrastan lo estudiado con la realidad; h. No respetan las experiencias previas el estudiante, ni su ritmo de aprendizaje; i. Presentan los contenidos como productos acabados y formalizados; j. Seleccionan y, en consecuencia, obvian información; k. Se presentan como un fin en sí mismos, no como un medio o un instrumento; l. Limitan el desarrollo de las habilidades cognitivas del alumno favoreciendo aquellas que se apoyan en los códigos verbales e icónicos estáticos; m. Son elemento de control del currículum (Rubio, 2010: 27).

Si bien no podemos negar la importancia de los libros de texto para dar atención a los principios de equidad y justicia enmarcados en la Constitución, ni de las bondades de los mismos para la organización de las clases, tampoco se puede negar que su uso como herramienta protagónica de la educación mexicana, acota el proceso formativo, limita las capacidades de ingenio y creatividad de muchos docentes y tergiversan la universalidad del conocimiento al presentar de manera muy puntual los contenidos del currículum y señalar de manera detallada las características didácticas. En este caso, los LTG se ven limitados como materiales de apoyo para el aprendizaje y se constituyen en camisas de fuerza que organizan el quehacer educativo. Si sumamos a lo anterior, situaciones aun no resueltas como la cabal elaboración y distribución de libros para dar cumplimiento a las disposiciones de integración educativa y el diseño de materiales específicos para poblaciones minoritarias (como la población indígena, personas con capacidades y aptitudes sobresalientes, jornaleros migrantes, etc.), los retos que la educación mexicana aun tienen que afrontar, son muy complejos.

A modo de conclusión, es innegable el papel destacado que han tenido y tienen los libros de texto gratuitos en el desarrollo de la educación mexicana, han sido a la par, alternativas para ayudar y disminuir problemas de cobertura, han creado equidad y justicia educativas y han homogeneizado los procesos de enseñanza. Pero también han sido objeto de permanente disputa política, puesto que instrumentan el currículum formal y, por lo mismo, la ideología que los soporta, la cual es foco de permanente atención de diversas esferas de la vida política, intelectual y social del país. Adicional a esto, han sido objeto de elogios y críticas alrededor de su función para el aprendizaje. Sin embargo, a pesar de las críticas que puedan hacerse en torno suyo, en sus más de cincuenta años de existencia, los LTG se han consolidado como patrimonio de la educación nacional. Como colofón dejamos el siguiente cuestionamiento recuperado de los testimonios de los trabajadores de la CONALITEG (2010: 20) “…¿Qué pasaría si no hubiera libros de texto gratuitos, qué sería de la educación mexicana?”

Referencias

Anzures, Tonatiuh, 2011, “El libro de texto gratuito en la actualidad. Logros y retos de un programa cincuentenario”, en Revista Mexicana de Investigación Educativa, núm. 49, Vol. 16, abril-junio, México
Arzoz Arbide, Juan Luis, 2010, “Pluralidad de los libros de texto gratuitos”, en AZ Revista de educación y cultura, núm. 30, febrero, México.
Berlández R, María Edith, 2010, “Una Mirada desde la Dirección General de Materiales Educativos”, en AZ Revista de educación y cultura, núm. 30, febrero, México.
Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito (CONALITEG), consultado el 18 de noviembre de 2011 en CONALITEG
CONALITEG, 2010, El libro de los que hacen los libros. Testimonios de trabajadores de CONALITEG. México.
Muñoz Armenta, Aldo, 2005, El sindicalismo mexicano frente a la reforma del Estado. El impacto del cambio político y la descentralización educativa en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) 1992-1998. Universidad Iberoamericana, México.
Rubio Ramírez, Santiago, 2010, “Elogio al libro”, en AZ Revista de educación y cultura, núm. 30, febrero, México.
Ruiz García, Silvia, 2010, “Con texto o sin él”, en AZ Revista de educación y cultura, núm. 30, febrero de 2010, México.
Villa-Lever, Lorenza, 2007, “Los libros de texto son gratuitos, pero no únicos ni obligatorios”, en Bertussi, Guadelupe Teresinha y González, Gabriela (coords.) Anuario educativo mexicano: visión retrospectiva, 2006. Cámara de Diputados, Miguel Ángel Porrúa y Universidad Pedagógica Nacional, México.
Villa-Lever, Lorenza, 2009, Cincuenta años de la Comisión Nacional de los Libros de Texto: cambios y permanencias de la educación mexicana. Comisión Nacional de los Libros de Texto, México.

Nota

1 Comentario recuperado de El libro de los que hacen los libros. Testimonios de trabajadores de la CONALITEG.
________________________________________
* Licenciada en Pedagogía y profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco. Actualmente cursa la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana Campus Santa Fe. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla